viernes, 7 de febrero de 2020

AYER ANTES DE DORMIR.

            I
Ayer antes de dormir,
me puse a mirar la luna
y no vi musa ninguna
para poder sonreír 

y con ganas escribir:
despertaban las estrellas
tan hermosas todas ellas,
me dormí en su resplandor
y un lucero trovador

besaba las musas bellas.
                II
Y de nuevo amaneciendo,
ya comienzo a despertar
con un dulce palpitar

en mi corazón prendiendo
mientras mis brazos extiendo:
envuelven mis emociones
en lienzos de corazones,
me devuelven armonía
primorosa fantasía
de mis locas ilusiones.

              III
Y mis ansias alimento...
le debo a la vida un tango
un baile de mucho rango,

agrando el bello momento
mi plenitud, mi contento:  
la quimera va llegando 
a mí lado va quedando
bailando dentro del alma

que los instantes ensalma
y el bandoneón sonando...





Le pongo a la vida un tango y un vestido de seda y voy pintando sonrisas en este camino largo que recorro a paso lento. Sola, sola y feliz como la golondrina que a mí lado va dando saltos y picotea las yemas del campo. Ella es alegre agita sus alas, me mira, me mira con esos ojillos pardos... Cuándo tengo una caída, porque alguna vez también me caigo y me lastimo la rodilla, mas me levanto y sigo andando trocito a trocito mirando al pasado.  Para seguir adelante sembrando amor cariño y calor a mí paso, para dar luz a ciegos sueños que reposan en la buhardilla del tiempo.  La vida se alarga, el corazón no envejece, brinca baila siente y espera paciente, porque esperar es lo que hacemos siempre.  Esperamos que calme la tormenta, que curen las heridas, entre otras causas de espera.
Por ejemplo, aquella carta que nunca llegó a su destino...
Porque la vida es eso, una espera continua.  Pero nos enseña a valorar el pasado, a veces teñido de lágrimas y sueños imposibles.



 Por eso y otras cosas más, quiero brindarle a mí vida un tango, se lo tiene merecido.

Mis estimados amigos mil gracias por vuestra huella muy importante para mí.
Un puñado de besos y bendiciones para los amantes de las cosas sencillas.  Ser eternamente felices.   7-2-2020.  Marina Filgueira García.