Se rinden las hojas del árbol bordando de ocre el agua azul del bello lago.Lucen bellos los dorados camperos, mas mueren las hojas por dardos de soles rancios.
Y queda su tronco desnudo abrazado al silencio que reina en el campo dorado.
Y los pasos que atraviesan el lago se adentran en el oasis en el paraíso amarillo y anclado.
Territorio encantado, nostálgico de un domingo sin lluvia y el alma que busca alelíes perfumados que embriagan así el carrusel de la vida con su eje ya oxidado.
El bosque mágico duerme su letargo y sueña que en su vientre juegan al escondite hadas duendes y trasgos que irradian luz, sueños azules y mágicos.
Y callado permanece en el tiempo, ya no canta el ruiseñor sus requiebros celestiales plenos y milenarios.
¡Hola, mis estimados amigoS!
Después de un pequeño paréntesis, de nuevo comparto con ustedes éstas sencillas letras ya saben sencillas como yo.
Hoy en Pontevedra luce el sol aunque la mañana es casi helada pero se llava bien, mi corazón relaja su tic tac.
Aquí está diciembre, la Navidad va llamando a las puertas vestida de gala con su mejor traje de fiesta, mas amí me gusta sencilla. El bosque milenario desprende sus hojas que cantarinas vuelan se rinden a suelo firme y con su luz añeja, festejan su caída a su manera.
Y el árbol va quedando desnudo, apenado suspira nostálgico desde la llanura teñida de ocre.
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¡Amigos, cada vez hay más pobres! Que llaman a la puerta para que nuestros corazones y nuestros ojos no pongamos una cortina extendamos nuestra mano cariñosa y caritativa.
¡Que injusto me dice mi amigo el árbol! Que injusto es el amor del hombre cuando se vuelve egoísmo rabioso.
Es como una lluvia ácida que corta la esperanza oxida el alma y los sentidos
Hay por el mundo ciudades viejas camas de cartón para tantos indigentes, niños inocentes en medio de una humanidad desentendida que tuerce la cabeza que solo mira de frente.
Mi abrazo alargado para todos/as éstas victimas del maldito egoísmo. Y por encima el sida que devasta a más de medio mundo, guerras que no tienen fin verdaderos cementerios de muerte y desolación.
¡Y que poco se habla de ello! Y mucho menos de buscar una solución para poner punto final a tanta tragedia.
Tiempo que me atrapa en este otoño nostálgico melancólico a la puerta del invierno sintiendo ya el frío en el cuerpo, y en el alma desaliento, más digo soy bosque sentido rozando lo arcano.
Soy hueso maduro cansado y también sufrido árbol añejo y lago azul armiño y corolario tranquilo que cruza los pasos laxados.
Me adentro en la madurez del bosque amarillo del tiempo,
madurez frugal de reflejos un tanto omisos sorteando esos pasos lentos para no caerme en la nada y salir airosa la melancolía que llega cada atardecer del ocaso.
Alguna melodía llama a mi puerta, viene a verme, me saca de paseo engancha mi brazo e invoca al olimpo unos versos muy extraños
Versos sentidos versos estrujados entre mis dedos adormecidos.
ya dejan de ser veloces, están cansados, tejen letras sin aromas de entusiasmo.
están deslucidos y el invierno acechando tratando de ovillar con simplicidad un poco de ritmo en mi camino. Ya soy barco anclado en el muelle de la vida retando los
vientos bravos.
2-12-2013
Marina Filgueira.
Un puñado de besos para los amantes de lo sencillo.
















