Hola, mis estimados
amigos. Comparto con todos ustedes mis sencillas letras como siempre, deseando
que sean de vuestro agrado. Son para todas las madres del mundo que
queremos a nuestros hijos y, digo que queremos puesto que hay madres que en vez
de corazón tienen una piedra. Las que los queremos dedicamos las 24 horas
a su cuidado no hay domingos ni festivos por ellos damos la vida y nunca nos
jubilamos. Todos los días son especiales cualquier día es bueno para dar amor con un abrazo grande felicitar con un te quiero madre cada cual a la suya. Esto se debería hacer con frecuencia puesto que si no se hace cuando nos acordemos puede ser demasiado tarde. El día de la madre es todos los días de la vida.
La mía se fue al cielo hace años, mas igualmente le mando besos junto a un te quiero mamá. Con frecuencia hablo con ella como si estuviera a mi lado. Es mi madre mi madre querida. Y hoy ya que no puedo acariciar tu cara te escribo unas letras para decirte algo que nunca te he dicho madre.
Hoy que yo soy madre y abuela, sé muy bien el amor e inmenso cariño que se le brinda a los hijos a lo largo de toda una vida y hasta nos parece que no crecen que siempre son niños aunque sean adultos. Por eso sé el sacrificio que has hecho para criarme madre, sacando de tu boca para darme a mí lo mejor. Lo mejor que podías en aquellos tiempos duros de posguerra de miserias de panas y trabajos y además sola. Puesto que papá se había ido al cielo joven todavía. Así que con tu mano tierna me acariciaste me arrullaste entre tus brazos me limpiaste las babas, los mocos los culotes me bañaste me peinaste hasta que supe hacerlo por mi misma; me enseñaste a comer a calzarme a vestirme, velaste mi sueño cada noche me acunaste me arropaste en las noches frías. Me enseñaste a caminar fuiste la raíz de mi existencia, aguantaste mi rebeldía de niña y un sin fin de cosas más todo con inmenso cariño y ternura con tu amor profundo e incomparable. No hay amor más grande que el de una Madre. Fui creciendo, me enseñaste que la vida no es fácil que es una lucha constante que hay que saber agradecer y perdonar. Que la vida se compone de dos caminos el del bien y el del mal y que a este último había de ponerle una puerta con trinquete y candado y luego tirar al río que pasaba cerca las llaves. Me siento feliz por qué siempre cumplí tus deseos tus sueños y lo sabes. Gracias Madre por enseñarme el camino recto de la vida. Valores que me sirvieron para crecer como persona y transmitírselos a mis hijos. Creo que fui buena hija pero nunca te compensé lo suficiente a lo que tú has hecho por mí, lo sé gracias por siempre Madre mía.
Ella se fue al cielo sin padecer alzheimer a Dios gracias por ella y por mí. No me dio trabajo ojalá me diera alguno aunque fuera poco. Ahora hay mucho de eso y los hijos que cuidan de una madre que padece ésta enfermedad, lo pasan tan mal que necesitan atención sicológica la mayor parte de ellas, es duro lo sé por un familiar por desgracia. Son muchas las madres con alzheimer o sin el y que son casi abandonadas por sus hijos en los siquiátricos.
Ellos tienen su vida su trabajo o por que no soportan compartir su vida su amor con una madre que no conoce ni sabe lo que hace por su padecimiento. Estos no recuerdan o, olvidan que ellos también fueron dependientes de sus madres. Una madre cría y cuida de seis hijos y seis hijos no cuidan de una madre. Es triste pero es así. Dejo aquí un aplauso prolongado y mil bendiciones para aquellos hijos que comparten su amor su vida con sus madres-padres cuando más lo necesitan.
Hoy os dejo un poema de una gran amiga y gran Poeta. Jasefa-García-Vives.
AUSENCIAS.
Es mi madre, mi madre del alma,
que llenaba de gloria el espacio
donde yo me sentía dichosa.
Se ha perdido el encanto de entonces,
porque yo ya no sé si me escucha,
su mirada se llena de ausencia
sus palabras me suenan extrañas.
Cada día la siento alejarse,
sumergida en un mundo de sueños,
donde el tiempo no cuenta ni rige,
donde el día y la noche se mezclan.
Ella olvida el pasado, el presente
entre sombras de oscura neblina,
de la mente se pierden recuerdos
como pierde la rosa el aroma.
En sus labios aflora mi nombre,
mas no recuerda a quien pertenece,
el olvido la tiene encerrada,
prisionera en su propio destino.
Y la abrazo y le digo... ¡Te quiero!
Ella calla, me mira y sonríe
y en sus ojos asoma una lagrima,
que temblando se aleja y se esconde
en el alma de quien la contempla.
Un profundo silencio. Que duele
al mirarla tan quieta y lejana;
dulcemente la colmo de besos
y le sigo contando mis cosas,
mas no sé lo que piensa ni siente.
Un profundo silencio. Que duele
al mirarla tan quieta y lejana;
dulcemente la colmo de besos
y le sigo contando mis cosas,
mas no sé lo que piensa ni siente.
Cuando a veces le canto canciones
su mirada refleja sorpresa,
me pregunta, si yo soy su madre...
me pregunta, si yo soy su madre...
Tiernamente mi rostro acaricia,
y en sus manos perdura el milagro
de lograr que me sienta dichosa;
en su mente se olvida el momento
y se queda entre sombras perdida.
La tristeza nos une en abrazo
La tristeza nos une en abrazo
y lloramos las dos sus ausencias.
Fueron tiempos de dicha y de gozo,
ella era entonces quien me acunaba,
hoy soy yo quien la mima y la quiere.
¡Es mi madre! ¡Mi madre del alma!.
Primer-Premio-del-Certamen-Poéticodel-Centro-Municipal-Pare-Cofre-de-Valencia.
2014.
Josef-García-Vives. Gracias, Amiga buena.
Un puñado de besos para los amantes de lo sencillo.
Mil gracias a todos/as por v uetra huella.
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